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Sedación consciente con óxido nitroso: un poco de historia

Sedación consciente con óxido nitroso: un poco de historia

Siempre es interesante conocer la historia, y más aún de elementos que solemos utilizar en nuestra práctica. El uso de la anestesia inhalatoria y en particular la sedación consciente con óxido nitroso (protoxido, gas hilarante), es uno de los puntos de unión entre los dentistas y los anestesistas. Para las dos profesiones supone una razón más para que nuestra cooperación sea mayor y más fructífera.

Los dentistas con los que trabajamos, nos preguntan a menudo sobre cómo aplicar el protóxido en sus pacientes, su seguridad, sus efectos secundarios, sus contraindicaciones. Esta entrada en el blog es un recuerdo histórico del comienzo del uso del protóxido, clarificando que su descubridor químico y clínico fueron diferentes.  En 1776 por Joseph Priestley, y en 1844 Horacio Well descubrió su empleo clínico, aunque previamente, en 1799, Humphry Davy comprobó sus efectos euforizantes y analgésicos.

Fue descubierto en 1776 por Joseph Priestley (1733-1804), descubridor además del monóxido de carbono, óxido nítrico, amoniaco, oxígeno…. Fue el primero que ensayó sobre si mismo el efecto de los gases, en concreto, el oxígeno, y recomendó su uso en medicina, e incluso sugirió que este elemento era responsable de la diferencia entre la sangre arterial y la venosa.

En un principio el oxido nitroso no se empleó porque se consideró un veneno peligroso para el hombre que podía provocar la muerte y contribuir a propagar enfermedades (Dr. Lantham Mitchell).

Tratando en caliente limaduras de hierro con acido nítrico, en 1799 Humphry Davy (que también inventaría la lámpara de seguridad de los mineros) obtenía oxido nitroso. Siendo ayudante del cirujano Dr. Borlase, comprobó en si mismo sus efectos al aliviarle los dolores que le producía la erupción de una muela del juicio. Pero H. Davy se fijó más en los aspectos psíquicos que anestésicos del fármaco.

Durante los primeros años sus efectos sólo fueron explotados como atracción circense. Uno de los que se aprovechó de esto fue Colt (famoso por ser el inventor del revolver).

Y aquí entra uno de los protagonistas de la anestesia moderna, Horacio Well (1815-1848), dentista, que  coincidió en Hartford, con un espectáculo circense del Circo Barnum, en donde actuaba Gardiner Colton, que se dedicaba a dar charlas del gas hilarante. El día 10 de diciembre de 1844 acudieron él y su mujer al espectáculo. Uno de los voluntarios (y no él mismo), S.A Cooley, se produjo una gran herida en la pierna tras caer del estrado, que sangraba abundantemente, H.Wells le atendió y comprobó que no le había dolido en el momento de golpearse, ni le dolía cuando le exploró. Asoció este hecho con el oxido nitroso y de esta asociación genial surgió el uso clínico de este gas. Invitó a Colton (el charlatán) que le proporcionó el gas,  y experimentó consigo mismo (parece que no había animales de experimentación en aquella época), extrayéndole el Dr. J.M.Rigg una muela del juicio, sin que diera muestra de dolor.

Esta es la historia del comienzo del uso del protóxido como medicamento para aliviar el dolor.

También es la historia de un  fracaso. Cuando en 1845 se le permitió probar en una demostración en la Harvard Medical School, para extraer una muela a un estudiante,  de forma indolora, fracasó y fue considerado un farsante. Después de esto se retiró de la práctica dental y en 1848 se suicidó, cortándose una arteria de la pierna tras inhalar cloroformo (del que previamente se había hecho adicto y había estado en la cárcel).

La otra cara fue Williams Thomas Green Morton, el otro gran pionero de la anestesia inhalatoria. Este con el ETER.

Dio la casualidad que en un principio, Wells y él estuvieron asociados en Boston, hasta que el primero se hartó y se volvió a Hartford.

Wells sacó su idea de un circo. Morton la encontró en casa de un químico, Charles Thomas Jackson. El primero se suicidó, el segundo consiguió el éxito.

En la próxima entrada hablaremos de la seguridad del uso del protóxido como agente sedante-analgésico. Efectos secundarios, contraindicaciones.

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